Melasma ¿Yo? No!!!!!!

Melasma ¿Yo? Noooo!!!!

El melasma es una afección muy común, que consiste en la aparición de manchas marrones o grisáceas en la piel. No causa problemas de salud, pero es antiestético, por lo que te interesa saber cómo prevenirlo.

¿Qué es el melasma?

El melasma es un problema de la piel muy común entre toda la población. El nombre deriva de la palabra griega “melas”, que significa negro u oscuro, ya que consiste en la aparición de manchas marrones y grises en la cara, que dan un aspecto de suciedad. A la mayoría de las personas afectadas les aparece sobre las mejillas, el puente de la nariz, la frente, el mentón, y justo encima de la boca, en el labio superior. Pero también pueden aparecer manchas en otras partes del cuerpo que estén expuestas al sol, como el cuello o los hombros.

El melasma aparece en las mujeres con mucha más frecuencia que en los hombres. De hecho, alrededor del 90% de los pacientes con melasma son mujeres, aunque en los últimos años esta diferencia ha disminuido debido a un aumento del porcentaje de hombres afectados.

Es también más frecuente que aparezcan alteraciones de melasma en personas con piel morena u oscura, como las razas hispanas, norteafricanas, afroamericanos, indios, árabes, y los habitantes de la Europa mediterránea. Además, se sabe que el tener un familiar afectado de melasma aumenta las probabilidades de padecerlo, especialmente en los hombres, lo que sugiere que hay una base genética que predispone al melasma.

Aunque no es una enfermedad cutánea que ponga en peligro la vida de las personas que la padecen, sí que supone una alteración estética desagradable para muchas personas. En algunos casos puede afectar a la autoestima y provocar rechazo a mostrar las zonas de la piel afectada. En muchas ocasiones se resuelve con el tiempo por sí solo mientras que, en otras, es necesario recibir tratamientos sencillos que eliminan las manchas en la piel con muy buenos resultados.

Las alteraciones de la piel que se consideran síntomas de melasma se basan en la aparición de manchas marrón castaño o grisáceo en la cara de forma parcheada. Suelen ser una pigmentación simétrica, pero muy irregular, que dan un aspecto de suciedad que recuerda al café o a las manchas de hollín de los maquinistas de tren o de los mineros. Estas marcas no tienen síntomas asociados como picor, dolor, escozor, ni alteraciones de la sensibilidad. Tampoco se acompañan de otras alteraciones del estado general del paciente, como fiebre o pérdida de peso. Si se presenta cualquiera de estos síntomas, esto debería alarmar al paciente, ya que no es normal que sucedan junto con el melasma.

La zona que se afecta con más frecuencia sería alrededor de la línea media de la cara: frente, labio superior, mejillas y mentón; respetando la nariz. Otra aparición también bastante común es la afectación de nariz y mejillas de forma aislada. Lugares menos comunes serían los hombros, cuello, brazos y la afectación aislada de la piel de la mandíbula.

Los pacientes afectados por melasma pueden tener vergüenza de sus alteraciones que, en algunos casos, les impide realizar una vida cotidiana normal.

¿Qué provoca el melasma?

Las causas por las que el melasma puede aparecer en la piel de una persona no están aclaradas. Hoy en día se piensa que hay ciertos factores que activan descontroladamente las células encargadas de la pigmentación de la piel, los melanocitos. Algunos de estos factores son:

  • El sol: la luz ultravioleta de la luz solar, los famosos rayos UVA, activan la formación de melanina en la piel. Esto explica por qué se afectan con más frecuencia las zonas de la piel que se exponen más a la luz solar (cara, hombros y escote). Las personas con melasma activo o ya curado deben protegerse del sol para evitar recaídas.
  • Cambios hormonales: las mujeres que están embarazadas tienen con más frecuencia melasma que las mujeres que no lo están. Cuando sucede en una embarazada se puede llamar también ‘cloasma gravídico” o ‘máscara gestacional’. También se asocia a alteraciones hormonales en mujeres no embarazadas, que se pueden regular con medicamentos anticonceptivos.
  • Cosméticos: ciertos maquillajes, cremas hidratantes u otros productos de belleza pueden tener un efecto irritante en personas predispuestas. Esto puede provocar o empeorar el melasma. Cada persona debe conocer su piel e identificar qué productos son nocivos para ella.
  • Enfermedades endocrinas: el melasma puede ser una manifestación de una enfermedad endocrinológica, conocida o no. No es la causa más frecuente de melasma, pero por este motivo se debe acudir al dermatólogo para que descarte enfermedades no conocidas, como la diabetes mellitus.
  • Estrés: aunque no se han relacionado las situaciones de estrés con aparición de melasma, sí se conoce que el estrés puede empeorar el melasma ya existente, y hacerlo resistente al tratamiento.

 

Diagnóstico del melasma

El médico dermatólogo podrá identificar el melasma fácilmente gracias a la forma y color típicos sin otros síntomas acompañantes. Puede ser necesario realizar un análisis básico de sangre para descartar otras enfermedades, aunque no siempre es necesario hacerlo. También es frecuente que el médico proponga a las mujeres en edad fértil con melasma realizarse la prueba de embarazo para detectarlo si es su caso.

Una prueba que puede ser de ayuda para diagnosticar el melasma es observar la piel bajo la luz de la lámpara de Wood, una lámpara de mercurio que emite rayos de luz que llegan hasta la dermis y resaltan las zonas de la piel que tienen un exceso de melanina. Cuando las alteraciones de la piel se asemejan a otras enfermedades y se duda del diagnóstico del melasma, será necesario realizar una biopsia de piel para analizarla al microscopio.

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